lunes, 10 de diciembre de 2012

Solucion al problema


Tomando en cuenta las consideraciones previas, los índices encontrados deben tomarse cuidadosamente. Pensamos que hay que corroborarlos en trabajos posteriores donde se incluya el tipo de violencia física, emocional y sexual; las modalidades de cada tipo de violencia, por ejemplo, si es golpeada con objetos, el puño, puntapiés o se insulta y veja verbalmente a la mujer; la frecuencia, la identificación de las características sociodemográficas de los individuos que ejercen violencia contra ella; el proceso que conduce a ésta y que favorece su ciclicidad; la contextualización social, económica e ideológica que pone en desventaja a la mujer en relación al hombre en nuestra sociedad y se reproduce en la familia, etcétera. Todos ellos son solamente componentes del complejo proceso de la violencia que requiere ser investigado.
La evidencia mostrada sobre la violencia a la que está sujeta la mujer en Jalisco, nos hace pensar que ésta no es privativa de dicha entidad, sino que muy probablemente es un fenómeno compartido por grandes grupos poblacionales de mujeres en toda la República Mexicana. En este sentido sería conveniente iniciar estudios multicéntricos que compartan la misma metodología para contar con información comparativa. La recuperación de la experiencia de las organizaciones que prestan servicios a las mujeres que sufren de violencia es trascendente, ya que son centros potencialmente receptores de la información generada para ser transformada en servicios directos hacia la población femenina. Con ello podría cerrarse un ciclo de prestación de servicios, necesidad de conocimientos, generación de información, análisis y nuevamente prestación de servicios.
Una de las primeras cosas que la mujer abusada debe hacer para frenar el maltrato es el comprender la naturaleza de un matrimonio estable. El maltrato verbal y físico no son parte de un matrimonio bien avenido.

El abuso contra la mujer sólo se produce en un matrimonio donde las cosas no están marchando con normalidad. Si una mujer es maltratada por su esposo, debe comprender que tal situación es una aberración de la idea del matrimonio. Tampoco es cierto que el destino de la mujer casada deba ser el de “aguantar” al marido.

Todas esas ideas, sin fundamento, sólo contribuyen a que la mujer tenga una idea distorsionada sobre el matrimonio, que le impide reconocer las cosas que están mal con su pareja. Así que, una vez más, el maltrato no es normal.

Otro elemento importante en la solución al problema del maltrato es el recordar que el abuso sigue un ciclo definido cuyas principales características hemos descrito en otra ocasión.

Dentro del ciclo del maltrato existe la etapa del remordimiento, durante la cual el abusador muestra arrepentimiento por haber maltratado a su mujer y pide perdón ofreciendo cambios para el futuro.

Pero esta etapa no es más que el inicio de un nuevo ciclo que terminará en una nueva expresión violenta.

Si la mujer no comprende que tal remordimiento es solamente parte de un ciclo de maltrato, puede inclinarse a alimentar la esperanza de un cambio en la conducta de su esposo y esperar que “esta vez sí” las cosas cambiarán.

Obviamente, se debe dar al marido la oportunidad de demostrar que su arrepentimiento es sincero y esperar muestras de un cambio real. Pero, si sus palabras no son más que la expresión de una resaca de la violencia de la noche anterior, la mujer debe comprender que no debe continuar confiando más en sus palabra y debe pasar a tomar otro tipo de medidas para solucionar su problema.

De ahí que sea tan importante que la mujer maltratada pueda conocer la naturaleza de su problema con el fin de poder reconocer aquellos elementos que pueden ser engañosos a la hora de decidir hacer algo por solucionar el problema. 

Siendo el maltrato de carácter privado, es la mujer abusada quien debe tomar la iniciativa en la búsqueda de una solución y esa solución debe comenzar por un reconocimiento que existe un problema real con el conjunto de síntomas que le son inherentes.


Las víctimas del maltrato deben de entender las distintas fases del maltrato para no caer en la trampa del maltratador y poder encontrar una solución.
¿Cuándo empieza realmente el maltrato?
Muchas veces al ver las noticias sobre la violencia de género nos sorprendemos y nos preguntamos cómo es posible que se llegue a determinados extremos o por qué llegan a tolerar las mujeres un trato tan salvaje durante años.
La clave no está en los últimos años de la relación de pareja, sino en los primeros años. Antes de llegar a un maltrato fuerte o incluso peligroso, el maltratador suele empezar siempre con un maltrato psicológico sutil que mina la autoestima de la víctima y la anula convirtiéndola en una persona insegura, muchas veces sin apoyos externos, miedos y realmente bloqueada ante cualquier acción.
Signos de maltrato
Es necesario saber identificar todo lo que es maltrato ya que cogido a tiempo no da lugar a situaciones horribles de convivencia, ni desde luego a situaciones peligrosas. A nivel psicológico se considera maltrato.
·                    Insultos.
·                    Infravalorar a la persona o la opinión de la persona, especialmente si es en público.
·                    Faltas de respeto.
·                    Comentarios vejatorios contra el género femenino.
·                    El maltrato también incluye las críticas a la familia de origen de la persona, a los padres y hermanos.
·                    Control excesivo sobre todo lo que hace o deja de hacer, con quien habla y lo que hace en todo momento.
·                    Exigencia de exclusividad, es decir, no permitir que tenga amistades o relación con nadie más que no sean ellos, lo cual implica a la larga un aislamiento social.
·                    Comentarios negativos sobre el físico de la mujer, por ejemplo: “Estás muy gorda, así nadie te va a querer”, o “eres fea, no sé por qué me fijé en ti” también implican maltrato.
Maltrato psicológico para bajar su autoestima
Todo esto tiene un único objetivo como decíamos antes, que es minar la autoestima de la víctima, y de hecho así se consigue por lo que cuando se pasa a la parte física, no se sabe cómo reaccionar o incluso se es muy dependiente del otro personal o económica y socialmente.
Con la agresión física pasa igual que con el maltrato psicológico, no se suele pasar de un insulto a una paliza, sino que suele empezar siempre con pequeñas agresiones que no deben ser toleradas y deben ser tenidas en cuenta como alarma de lo que podría suceder con el tiempo y que son:
·                    Empujones.
·                    Zarandeos.
·                    Pellizcos dolorosos.
·                    Una bofetada.
·                    Golpear o lanzar algún objeto de forma violenta mirando a la persona, como queriendo indicar que “golpee la puerta por no darte a ti un puñetazo”.
·                    Tirones del pelo.
·                    Collejas
·                    Forzar o presionar para tener un acto sexual.
Son gestos de violencia que rara vez dejan marcas físicas, y que empiezan siendo puntuales pero que con el tiempo van a más y derivan en palizas. No hay que olvidar una cosa: que una vez que se ha saltado la barrera del respeto que una persona debe tener a otra, cualquier cosa puede ocurrir, ya no hay marcha atrás y con el tiempo el maltrato irá a más.
Proceso del maltrato
El maltrato suele ir envuelto de una trampa cíclica en la cual suele verse envuelta la víctima sin apenas darse cuenta, como una mosca atrapada por una araña.
El proceso del maltrato suele constar de cuatro fases, que son:
·                    Incubación y tensión: es cuando el maltratador parece que empieza a acumular tensión, no salta, pero se le nota tenso como que todo le molesta o está alterado, y no siempre tiene que ver con su pareja, puede ser por cualquier cosa, de mayor o menor importancia en cualquier otro aspecto de su vida que no sabe manejar.
·                    Explosión: es cuando finalmente esa tensión sale en forma de violencia del tipo que sea (según la fase en la que se encuentre), bien con insulto, si hablamos de maltrato físico, o de violencia física en el otro caso.
·                    Arrepentimiento: suele obtener consecuencias de sus actos, como que la víctima no esté tan afectiva, o esté algo bloqueada, o incluso que se plantee el dejarle, pero entonces recuperan esa forma de ser seductora y encantadora del principio de la relación. Juran que no volverá  a pasar, que en el fondo han perdido el control porque quieren a la otra persona, y se inicia la siguiente fase del maltrato.
·                    Luna de miel: ahora el autor del maltrato intenta compensar todo lo que ha ocurrido y es detallista y cariñoso con la pareja. Logra durante una pequeña temporada que todo marche bien, hasta que algo sucede y se vuelve a la primera fase del proceso.




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